ANALISIS
CAPITULO 3Y4:
A) 10 palabras principales:
B) 5 ideas principales:
- Aceptar la realidad de que los niños mueren nunca resulta fácil, pero he visto que los niños moribundos, mucho más que los adultos, dicen exactamente lo que necesitan para estar en paz
- "Una vez que hemos hecho todo el trabajo que nos ha sido encomendado al enviarnos a la Tierra, se nos permite desprendernos del cuerpo, que nos aprisiona el alma como el capullo envuelve a la mariposa
- Aunque el desenvolvimiento de la vida es cronológico, las lecciones nos llegan cuando las necesitamos
- Fe en Dios, fe en que jamás El enviaría a nadie algo que no fuera capaz de soportar.
- "La muerte no es algo que haya que temer. De hecho, puede ser la experiencia más increíble de la vida. Sólo depende de cómo se vive la vida en el presente. Y lo único que importa es el amor."
C) problematizar el texto leido:
¿ Como la interaccion de la persona llega a convertirse en un " bufalo o aguila" la cuales son la edad medura, ultimos años y años finales?
¿ Como la interaccion de la persona llega a convertirse en un " bufalo o aguila" la cuales son la edad medura, ultimos años y años finales?
D) personajes principales con su funcion:
E) personajes secundarios con su funcion:
F) resumen o sintesis de lo leido:
TERCERA PARTE: EL BÚFALO
26. JEFFY
Aunque dedicaba todo mi tiempo libre a ser una buena madre para Kenneth y Bárbara, que se estaban convirtiendo en unos chicos simpáticos e inteligentes, evitaba trabajar con niños moribundos. Eso era irónico, si consideramos que mi mayor deseo había sido ser pediatra. A diferencia de éstos, los niños no habían acumulado capas y capas de "asuntos inconclusos". No tenían toda una vida de relaciones deterioradas ni un currículum de errores. Tampoco se sentían obligados a simular que todo iba bien. Por intuición sabían lo enfermos que estaban e incluso que se estaban muriendo, y no ocultaban los sentimientos que eso les producía. Mi único truco consistió en proporcionarle el alivio de expresar sus sentimientos reprimidos. Aceptar la realidad de que los niños mueren nunca resulta fácil, pero he visto que los niños moribundos, mucho más que los adultos, dicen exactamente lo que necesitan para estar en paz. No entiendo por qué ustedes las personas mayores nos hacen enfermar tanto a los niños para ponernos bien. Nos sujetamos mutuamente, y en esa dura experiencia comprendimos lo doloroso y difícil que es a veces dejar que un niño vulnerable, enfermo terminal, obtenga la victoria exponiéndose a caerse, hacerse daño y sangrar. Pero Jeffy ya había emprendido la marcha. Jeffy dijo a su hermano que quería tener el placer de regalarle personalmente su muy amada bicicleta, pero que no podía esperar hacerlo para su cumpleaños, porque entonces ya estaría muerto; por lo tanto deseaba regalársela ya.
26. JEFFY
Aunque dedicaba todo mi tiempo libre a ser una buena madre para Kenneth y Bárbara, que se estaban convirtiendo en unos chicos simpáticos e inteligentes, evitaba trabajar con niños moribundos. Eso era irónico, si consideramos que mi mayor deseo había sido ser pediatra. A diferencia de éstos, los niños no habían acumulado capas y capas de "asuntos inconclusos". No tenían toda una vida de relaciones deterioradas ni un currículum de errores. Tampoco se sentían obligados a simular que todo iba bien. Por intuición sabían lo enfermos que estaban e incluso que se estaban muriendo, y no ocultaban los sentimientos que eso les producía. Mi único truco consistió en proporcionarle el alivio de expresar sus sentimientos reprimidos. Aceptar la realidad de que los niños mueren nunca resulta fácil, pero he visto que los niños moribundos, mucho más que los adultos, dicen exactamente lo que necesitan para estar en paz. No entiendo por qué ustedes las personas mayores nos hacen enfermar tanto a los niños para ponernos bien. Nos sujetamos mutuamente, y en esa dura experiencia comprendimos lo doloroso y difícil que es a veces dejar que un niño vulnerable, enfermo terminal, obtenga la victoria exponiéndose a caerse, hacerse daño y sangrar. Pero Jeffy ya había emprendido la marcha. Jeffy dijo a su hermano que quería tener el placer de regalarle personalmente su muy amada bicicleta, pero que no podía esperar hacerlo para su cumpleaños, porque entonces ya estaría muerto; por lo tanto deseaba regalársela ya.
27. VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
Un día el administrador jefe de la clínica me vio tratar a una mujer pobre y después me regañó por atender a pacientes que no podían pagar. Eso era como decirme que no respirara. Hasta entonces yo nunca había creído que existiera una vida después de la muerte, pero todos esos casos me convencieron de que no eran coincidencias ni alucinaciones. Los sujetos no sólo nos decían que esas experiencias de muerte no eran dolorosas sino que explicaban que no querían volver. Esos extraordinarios hallazgos condujeron a la conclusión científica aún más extraordinaria de que la muerte no existe en el sentido de su definición tradicional. "Una vez que hemos hecho todo el trabajo que nos ha sido encomendado al enviarnos a la Tierra, se nos permite desprendernos del cuerpo, que nos aprisiona el alma como el capullo envuelve a la mariposa. Explicaban que los ángeles eran una especie de guías, que las consolaban con amor y las llevaban a la presencia de familiares o amigos muertos anteriormente. Lo recordaban como momentos de alegre reunión, conversación, puesta al día y abrazos. Algunos la llamaban Dios, otros decían que era Cristo o Buda. Pero todos estaban de acuerdo en una cosa: se hallaban envueltos por un amor arrolla-dor, la forma más pura de amor, el amor incondicional Ver la luz les había hecho comprender que sólo hay una explicación del sentido de la vida, y ésa es el amor... Se le hacía ver que las vidas de todas las personas están interrelacionadas, entrelazadas, que todo pensamiento o acto tiene repercusiones en todos los demás seres vivos del planeta, a modo de reacción en cadena. No hay forma de confundir el amor, se siente en el corazón; es la fibra común de la vida, la llama que nos calienta el alma, que da energía a nuestro espíritu y da pasión a nuestra vida. Es nuestra conexión con Dios y con los demás.
28. LA PRUEBA
Aunque el desenvolvimiento de la vida es cronológico, las lecciones nos llegan cuando las necesitamos. Es imposible vivir plenamente la vida si no nos hemos liberado de la negatividad, si no hemos concluido los asuntos pendientes, los conejitos negros. A primera vista, la fotografía era de una flor muy bonita, pero al mirarla con más atención vi que sobre la flor estaba posada una diminuta criatura con cuerpo, cara y alas. Miré a la mujer y ella asintió con la cabeza. - Es un hada, ¿verdad? —le dije, sintiendo que se me aceleraba el corazón. A veces es mejor dejarse guiar por la intuición que pensar con la cabeza, y ésa fue una de aquellas veces. En esos momentos de mi vida estaba receptiva a todo y a cualquier cosa. La mujer me dijo que tomara una foto de cualquiera de las plantas o flores. Para complacerla y salir pronto de allí, tomé una foto y la saqué de la cámara. A los pocos segundos apareció otra hada flora. Desde la visita de la señora Schwartz, sabía que no hay que descartar algo simplemente porque no se pueda explicar. Creía que todos tenemos un guía o ángel guardián que nos observa y protege.
29. INTERMEDIARIOS HACIA EL OTRO LADO
Había encontrado una prueba de que la vida continúa después de la muerte. También tenía fotos de hadas y guías. Me advirtió que me iba a llevar en un viaje especial y me explicó que en otra vida, en la época de Jesús, yo había sido una maestra sabia y respetada llamada Isabel. Tan pronto como dije eso caí en la cuenta de que mis pacientes moribundos solían comunicarse así, como Jesús, en un lenguaje simbólico, con parábolas. Si una está sintonizada puede oírlo; si no, no entiende. Habiendo recobrado las ganas de trabajar, comencé a hacer planes para crear mi propio centro de curación. Cuando el proyecto comenzó a materializarse, traté de encontrarle sentido a ese extraño giro de los acontecimientos que había puesto fin a mi matrimonio y me había llevado al otro lado del país, donde estaba a punto de embarcarme en la empresa más osada de mi vida. El libre albedrío es el mayor regalo que recibió el hombre al nacer en el planeta Tierra. Aunque yo no entendía las razones que guiaban esas declaraciones, aprendí a aceptarlas. Los guías sólo dan conocimiento; de mí dependía, como de cada uno de los demás, decidir la manera de utilizarlo. Hasta ese momento, eso me había beneficiado.
30. LA MUERTE NO EXISTE
"Hago lo que me parece correcto, no lo que se espera de mí." Tu trabajo con la muerte y los moribundos ha acabado. Es hora de que comiences tu segunda misión. Nunca me había costado ningún esfuerzo el escuchar a los pacientes ni a los intermediarios de espíritus, pero a veces me llevaba más tiempo entender lo que decían. Es hora de que digas al mundo que la muerte no existe. Ha de ser una persona perteneciente al campo de la medicina y la ciencia, no al de la teología ni la religión, porque éstos no han hecho su trabajo y han tenido sobradas oportunidades durante los dos mil últimos años. Ha de ser una mujer y no un hombre. Además, ha de ser alguien que no tenga miedo, que llegue a muchas personas y que con sus explicaciones les transmita la sensación de que les habla personalmente. Mamá, he estado muerto y he estado con Jesús y María. Había tanto amor ahí que no quería volver, pero María me dijo que no había llegado mi hora. Yo no le hice caso, pero Ella me cogió la mano y me dijo: "Tienes que volver; tienes que salvar del fuego a tu mamá." Lo entendí: millones de personas tenían pareja, compañeros, amantes, etcétera, pero ¿cuántas personas gozaban del consuelo y la emoción de ser transportadas en la palma de Su mano? A juzgar por los últimos acontecimientos, ya no tenía la menor duda de que lo mejor de la vida consiste en descubrir lo que uno ya sabe.
31. MI CONCIENCIA CÓSMICA
¿Adónde? ¿Adónde fui? Eso es lo que pregunta todo el mundo. Aunque mi cuerpo estaba inmóvil, mi cerebro me llevó a otra dimensión de la existencia, a otro universo. La parte física del ser ya no tiene nada que hacer allí. Como el espíritu que abandona el cuerpo después de la muerte, como la mariposa que sale de su capullo, mi conciencia estaba constituida por energía psíquica, no por mi cuerpo físico. Estaba reviviendo la agonía de todos los pacientes a los que había atendido hasta ese momento, reexperimentando la angustia, la aflicción, el miedo, el sufrimiento, la tristeza, el duelo, la sangre, las lágrimas... todo aquello por lo que habían pasado ellos. Si alguien había muerto de cáncer sentía ese terrible dolor, si alguien había sufrido un infarto, padecía también sus efectos. Se me concedieron tres respiros. "Si son tan tacaños que ni siquiera me dan una mano para cogerme, entonces estaré mejor sola. Por lo menos tendré mi estima y mi dignidad." Ésa fue la lección. Tenía que experimentar todo el horror de mil muertes para reafirmar la dicha que vino después. Fe en Dios, fe en que jamás El enviaría a nadie algo que no fuera capaz de soportar.
Fe en mí misma, fe en que sería capaz de soportar cualquier cosa que Dios me enviara, que por doloroso y angustioso que fuera, yo sería capaz de pasar por ello. En ese momento comprendí que había salido de mi cuerpo físico y estaba convertida en Energía. Con inmensa reverencia y respeto observé que todo tiene vida, divinidad. Conciencia Cósmica, es decir, la conciencia de la vida que hay en todos los seres vivos. Shanti Nilaya —dijo, pronunciando lentamente cada hermosa sílaba— son palabras sánscritas que significan "el hogar definitivo de paz"; allí es donde vamos al final de nuestro viaje terrenal cuando regresamos a Dios.
32. EL HOGAR DEFINITIVO
En los seminarios-talleres las personas resolvían sus asuntos inconclusos, se liberaban de la rabia y amargura experimentadas en sus vidas y aprendían a vivir de una manera que las preparara para morir a cualquier edad. "La muerte no es algo que haya que temer. De hecho, puede ser la experiencia más increíble de la vida. Sólo depende de cómo se vive la vida en el presente. Y lo único que importa es el amor."Con palabras sencillas expliqué que la vida era un juego, semejante a lo que hace el vendaval esparciendo las semillas, que son cubiertas por la tierra y calentadas por el sol, cuyos rayos son el amor de Dios que brilla sobre nosotros. Normalmente K. decía pocas palabras, pero esta vez declaró que mi vida era un modelo de trabajo en pro del amor y de la paz. Isabel, en el río de lágrimas, da siempre las gracias por lo que tienes —me dijo. Justo antes de desaparecer, añadió—: Haz del tiempo tu amigo. Recordé los cientos de veces que había pensado que mi vida podría llegar a su fin. En momentos de terrible estrés y aflicción incluso había pensado en el suicidio, aunque sólo fuera por un segundo. Por lo general, si un enfermo ha aceptado la muerte y el proceso de morir, puede esperar a que llegue naturalmente. Entonces la muerte es una experiencia hermosa y trascendental. Por ejemplo, si una chica se quita la vida porque no soporta vivir después de haber roto con su novio, tendrá que volver a este mundo y aprender a aceptar esa pérdida. En realidad, podría sufrir muchas pérdidas en su vida, hasta que aprendiera a aceptarlas.
33. EL SIDA
No hay ningún problema del que no podamos obtener algo positivo. La llamada urgente se llamaba sida, y cambiaría el resto de mi vida. Durante unos meses había oído rumores acerca de un cáncer que padecían los homosexuales. Nos gustara o no, todos teníamos que comprender que el sida era una epidemia que exigía nuestra compasión, nuestra comprensión y nuestro amor. "El sida representa un peligro para la humanidad, pero, a diferencia de la guerra, es una batalla que se desarrolla en el interior. ¿Vamos a elegir el odio y la discriminación, o vamos a tener el valor de elegir el amor y el servicio?"En mi diario escribí: En el interior de cada uno de nosotros hay una capacidad inimaginable para la bondad, para dar sin buscar recompensa, para escuchar sin hacer juicios, para amar sin condiciones.
34. HEALING WATERS
Mucho después, cuando logré comunicarme nuevamente con Salem, Pedro y otras entidades, reconocieron que se habían dado cuenta de mis dudas acerca de si ellos procedían de Dios o del demonio. Pero pasar por esa terrible experiencia fue la única manera de aprender la lección fundamental sobre la confianza y la manera de discernir y distinguir. Durante el resto de mi vida seguiría pasando noches insomnes y haciéndome millones de preguntas, aunque sabía que sólo obtendría las respuestas definitivas cuando hiciera la transición que llamamos muerte. La esperaría con ilusión. La llené de vida inmediatamente, pidiéndole a mis nuevos vecinos que llevaran a su ganado a pacer en mis campos, y después comencé los trabajos de reparación y acondicionamiento. Poco a poco se fue formando una imagen en la pared de enfrente. Inmediatamente quedó claro que era la imagen de Jesús. Nos dio su bendición y desapareció. Volvió a aparecer y desaparecer; luego regresó una vez más y me pidió que a mi granja le pusiera el nombre "Healing Waters Farm" (Granja de las Aguas Sanadoras). El personal del hospital le daba palmaditas y pellizcos diariamente, pero eso era todo lo que recibía. Jamás creó lazos afectivos con nadie. Jamás recibía un abrazo, ni era mecido en brazos ni se sentó en la falda de nadie. A los dos años el niño no sabía caminar, ni siquiera gatear, ni hablar. ¡Qué crueldad!. Sólo se acabaron estas pesadillas cuando presté oídos a la sonora voz de mi corazón, que me ordenaba establecer en la granja un hogar para bebés con sida. Y con buenos motivos. Incluso en el triste ambiente de la cárcel, el trágico sufrimiento de los pacientes de sida había generado actos de compasión y cuidados. Ésa era una importante lección para cualquiera que dudara del poder del amor para cambiar el estado de cosas.
CUARTA PARTE: EL ÁGUILA
35. SERVICIO PRESTADO
Durante mi ausencia, un obrero de la construcción al que había despedido recorrió las casas puerta por puerta difundiendo mentiras sobre la enfermedad y pidiendo a la gente que firmara una petición oponiéndose a mi plan. "Vote no si no quiere que esta mujer importe el sida a nuestro condado", les decía. "Niños que van a morir del sida, que no tienen juguetes, no ven el sol, no reciben cariño ni abrazos ni besos y viven en un ambiente sin amor. Están literalmente condenados a pasar el resto de sus vidas en esos hospitales carísimos". Fue la súplica más sincera y emotiva que logré pronunciar. Una anciana halló una nueva finalidad para su vida: comenzó a reparar muñecas viejas que recogía en los mer-cadillos de trastos y me las enviaba para que las regalara en Navidad. Un abogado de Florida me ofreció asesoría jurídica gratis. Una familia suiza envió 10.000 francos. Una mujer me contó con orgullo que una vez por semana preparaba comidas para un enfermo de sida al que conoció en uno de mis seminarios. "¿Cuánto amor has sido capaz de dar y recibir? ¿Cuánto servicio has prestado?" Es decir, se les preguntaba cómo habían asimilado la lección más difícil de toda la vida: el amor incondicional. Esa misma noche, más tarde, murió el joven, pero murió en paz y no antes de que su padre aprendiera la lección más importante de todas.
36. LA MÉDICA RURAL
Tal vez las futuras generaciones celebrarán el que alguien pase al otro lado y no se lamentarán de un modo tan absurdo ante la muerte —continué—. En todo caso, la gente debería llorar cuando alguien nace, porque eso significa tener que comenzar de nuevo toda la tontería de vivir. Durante el trayecto, sin embargo, le pregunté qué le había parecido mi regalo, la explicación de cómo es morir. Ella me dirigió una mirada extrañada; por su expresión deduje que dudaba de si yo todavía seguía en la tierra. Lo único que me oyó decir fue "Me estoy muriendo", y después "¡Allá voy!" De lo que dije entre medio no oyó nada, aparte del ruido que hicieron los platos al salir volando cuando yo caí sobre la mesa. Ninguna de las tres sabía qué pensar en ese momento. ¿Estábamos asustadas? ¿Estábamos aterradas? No. Habría sido difícil encontrar a tres mujeres más capaces y tranquilas. No sé muy bien cómo me las arreglé para llevar la camioneta de vuelta a la alquería y frenar. En el verano de 1989 recogimos la mejor cosecha que habíamos tenido hasta la fecha. Llevaba cinco años en mi granja, había trabajado en ella cuatro y estaba saboreando los frutos y verduras de mi ardua labor. Es cierto lo que dice la Biblia: se recoge lo que se siembra. "Si consideramos que todos los seres vivos son dones de Dios, creados para nuestro placer y disfrute, para que los amemos y respetemos, y cuidamos de nosotros mismos con el mismo cariño, el futuro no será algo que haya que temer, sino apreciar.""Aprendamos todos a amarnos y perdonarnos, a tener compasión y comprensión con nosotros mismos."
37. GRADUACIÓN
El mensaje de la oruga y la mariposa continúa dándome esperanzas y fue muy importante para mí escuchar tu mensaje el jueves pasado. Gracias por estar ahí y hablar con nosotros. Le dije que no tuviera miedo, que yo estaría con ella y que estaría muy bien. Le dije que no tenía por qué aferrarse a mí, y que cuando muriera se sentiría segura y rodeada por personas que la amaban, por ejemplo su abuelo, que había muerto hacía dos años. Sabía que su vida acabó cuando tuvo que acabar, que había aprendido todo lo que vino a aprender, y que había enseñado todo lo que vino a enseñar. Ahora paso la mayor parte del tiempo tratando de comprender todo cuanto me enseñó durante su vida y con su muerte. "Katie vivirá eternamente, como todos nosotros. Hemos de compartir con los demás la esencia de lo que es más valioso. Amar, compartir, hablar, enriquecer la vida de otras personas, acariciar y recibir caricias, ¿hay otra cosa que esté a la altura de estos momentos?".
38. LA SEÑAL DE MANNY
Pese a sus diferencias, de pronto nacieron entre ellos auténtica compasión, simpatía y cariño. Al final de la semana, todos reconocieron lo que yo había descubierto hacía mucho tiempo: que, como verdaderos hermanos y hermanas, todos estamos unidos por el dolor y sólo existimos para soportar penurias y crecer espiritualmente. Ese seminario, que constituyó un gran éxito al establecer una comprensión de la humanidad basada en las similitudes y no en las diferencias entre las personas, me demostró que había conseguido algo importante en mi vida. Yo me enteré de lo de las rosas el día del funeral de Manny en Chicago. Había hecho las paces con él y me alegraba de que ya no tuviera que sufrir más. Cuando estábamos alrededor de la tumba comenzó a nevar copiosamente. De acuerdo, si es cierto lo que dice tu madre, entonces en la primera nieve que caiga después de mi muerte habrá rosas florecidas.
39. LA MARIPOSA
La pérdida de posesiones era otra historia, eran cosas de mi vida, pero no mi vida. "Ésta es una oportunidad para crecer espiritualmente —pensé—. Uno no crece si todo es perfecto. Pero el sufrimiento es un regalo que tiene una finalidad." Eso es lo fabuloso de las propiedades. Yo tuve mi oportunidad allí. Había llegado la hora de que otros también intentaran sacarle provecho a la tierra. Eso ofendió mortalmente mi sensibilidad de médica. Al fin y al cabo yo había sido llamada a la medicina, había considerado un honor tratar a las víctimas de la guerra, había atendido a personas consideradas desahuciadas, había dedicado toda mi carrera a enseñar a los médicos y enfermeras a ser más compasivos, atentos y humanitarios. En treinta y cinco años jamás había cobrado ni a un solo paciente. Y entonces van y me dicen: "No me lo pagan." La medicina actual es compleja y la investigación es cara, pero los directores de las grandes compañías de seguros y de la Organización Mundial de la Salud ganan millones de dólares al año, mientras que los enfermos de sida no pueden costearse los medicamentos que les prolongan la vida. En la vida después de la muerte, todos escuchan la misma pregunta: "¿Cuánto servicio has prestado? ¿Has hecho algo para ayudar?" Según mi Conciencia Cósmica, sé que si dejara de sentirme amargada, furiosa y resentida por mi estado y dijera "sí" a este "final de mi vida", podría despegar, vivir en un lugar mejor y llevar una vida mejor. Nuestra única finalidad en la vida es crecer espiritualmente. La casualidad no existe.
40. SOBRE LA VIDA Y EL VIVIR
Después de comenzar como una "pizca de 900 gramos" que nadie esperaba que sobreviviera, me pasé la mayor parte de mi vida luchando contra las fuerzas, tamaño Goliat, de la ignorancia y el miedo. Mi único deseo ha sido abandonar mi cuerpo, como una mariposa que se desprende de su capullo, y fundirme por fin con la gran luz. Mis guías me han reiterado la importancia de hacer del tiempo mi amigo. Sé que el día que acabe mi vida en esta forma, en este cuerpo, será el día en que haya aprendido este tipo de aceptación. La muerte me llegará como un cariñoso abrazo. Como vengo diciendo desde hace mucho tiempo, la vida en el cuerpo físico es un período muy corto de la existencia total. Las armas, la ambición, el materialismo, la destrucción, se han convertido en el catecismo de la vida, en el mantra de generaciones cuyas meditaciones sobre el sentido de la vida se han desencaminado peligrosamente. No hay que tener miedo; no hay ningún motivo para tenerlo si recordamos que la muerte no existe. En lugar de tener miedo, conozcámonos a nosotros mismos y consideremos la vida un desafío en el cual las decisiones más difíciles son las que más nos exigen, las que nos harán actuar con rectitud y nos aportarán las fuerzas y el conocimiento de El, el Ser Supremo. El. Le aseguro que las mayores satisfacciones en la vida provienen de abrir el corazón a las personas necesitadas. La mayor felicidad consiste en ayudar a los demás.
Un día el administrador jefe de la clínica me vio tratar a una mujer pobre y después me regañó por atender a pacientes que no podían pagar. Eso era como decirme que no respirara. Hasta entonces yo nunca había creído que existiera una vida después de la muerte, pero todos esos casos me convencieron de que no eran coincidencias ni alucinaciones. Los sujetos no sólo nos decían que esas experiencias de muerte no eran dolorosas sino que explicaban que no querían volver. Esos extraordinarios hallazgos condujeron a la conclusión científica aún más extraordinaria de que la muerte no existe en el sentido de su definición tradicional. "Una vez que hemos hecho todo el trabajo que nos ha sido encomendado al enviarnos a la Tierra, se nos permite desprendernos del cuerpo, que nos aprisiona el alma como el capullo envuelve a la mariposa. Explicaban que los ángeles eran una especie de guías, que las consolaban con amor y las llevaban a la presencia de familiares o amigos muertos anteriormente. Lo recordaban como momentos de alegre reunión, conversación, puesta al día y abrazos. Algunos la llamaban Dios, otros decían que era Cristo o Buda. Pero todos estaban de acuerdo en una cosa: se hallaban envueltos por un amor arrolla-dor, la forma más pura de amor, el amor incondicional Ver la luz les había hecho comprender que sólo hay una explicación del sentido de la vida, y ésa es el amor... Se le hacía ver que las vidas de todas las personas están interrelacionadas, entrelazadas, que todo pensamiento o acto tiene repercusiones en todos los demás seres vivos del planeta, a modo de reacción en cadena. No hay forma de confundir el amor, se siente en el corazón; es la fibra común de la vida, la llama que nos calienta el alma, que da energía a nuestro espíritu y da pasión a nuestra vida. Es nuestra conexión con Dios y con los demás.
28. LA PRUEBA
Aunque el desenvolvimiento de la vida es cronológico, las lecciones nos llegan cuando las necesitamos. Es imposible vivir plenamente la vida si no nos hemos liberado de la negatividad, si no hemos concluido los asuntos pendientes, los conejitos negros. A primera vista, la fotografía era de una flor muy bonita, pero al mirarla con más atención vi que sobre la flor estaba posada una diminuta criatura con cuerpo, cara y alas. Miré a la mujer y ella asintió con la cabeza. - Es un hada, ¿verdad? —le dije, sintiendo que se me aceleraba el corazón. A veces es mejor dejarse guiar por la intuición que pensar con la cabeza, y ésa fue una de aquellas veces. En esos momentos de mi vida estaba receptiva a todo y a cualquier cosa. La mujer me dijo que tomara una foto de cualquiera de las plantas o flores. Para complacerla y salir pronto de allí, tomé una foto y la saqué de la cámara. A los pocos segundos apareció otra hada flora. Desde la visita de la señora Schwartz, sabía que no hay que descartar algo simplemente porque no se pueda explicar. Creía que todos tenemos un guía o ángel guardián que nos observa y protege.
29. INTERMEDIARIOS HACIA EL OTRO LADO
Había encontrado una prueba de que la vida continúa después de la muerte. También tenía fotos de hadas y guías. Me advirtió que me iba a llevar en un viaje especial y me explicó que en otra vida, en la época de Jesús, yo había sido una maestra sabia y respetada llamada Isabel. Tan pronto como dije eso caí en la cuenta de que mis pacientes moribundos solían comunicarse así, como Jesús, en un lenguaje simbólico, con parábolas. Si una está sintonizada puede oírlo; si no, no entiende. Habiendo recobrado las ganas de trabajar, comencé a hacer planes para crear mi propio centro de curación. Cuando el proyecto comenzó a materializarse, traté de encontrarle sentido a ese extraño giro de los acontecimientos que había puesto fin a mi matrimonio y me había llevado al otro lado del país, donde estaba a punto de embarcarme en la empresa más osada de mi vida. El libre albedrío es el mayor regalo que recibió el hombre al nacer en el planeta Tierra. Aunque yo no entendía las razones que guiaban esas declaraciones, aprendí a aceptarlas. Los guías sólo dan conocimiento; de mí dependía, como de cada uno de los demás, decidir la manera de utilizarlo. Hasta ese momento, eso me había beneficiado.
30. LA MUERTE NO EXISTE
"Hago lo que me parece correcto, no lo que se espera de mí." Tu trabajo con la muerte y los moribundos ha acabado. Es hora de que comiences tu segunda misión. Nunca me había costado ningún esfuerzo el escuchar a los pacientes ni a los intermediarios de espíritus, pero a veces me llevaba más tiempo entender lo que decían. Es hora de que digas al mundo que la muerte no existe. Ha de ser una persona perteneciente al campo de la medicina y la ciencia, no al de la teología ni la religión, porque éstos no han hecho su trabajo y han tenido sobradas oportunidades durante los dos mil últimos años. Ha de ser una mujer y no un hombre. Además, ha de ser alguien que no tenga miedo, que llegue a muchas personas y que con sus explicaciones les transmita la sensación de que les habla personalmente. Mamá, he estado muerto y he estado con Jesús y María. Había tanto amor ahí que no quería volver, pero María me dijo que no había llegado mi hora. Yo no le hice caso, pero Ella me cogió la mano y me dijo: "Tienes que volver; tienes que salvar del fuego a tu mamá." Lo entendí: millones de personas tenían pareja, compañeros, amantes, etcétera, pero ¿cuántas personas gozaban del consuelo y la emoción de ser transportadas en la palma de Su mano? A juzgar por los últimos acontecimientos, ya no tenía la menor duda de que lo mejor de la vida consiste en descubrir lo que uno ya sabe.
31. MI CONCIENCIA CÓSMICA
¿Adónde? ¿Adónde fui? Eso es lo que pregunta todo el mundo. Aunque mi cuerpo estaba inmóvil, mi cerebro me llevó a otra dimensión de la existencia, a otro universo. La parte física del ser ya no tiene nada que hacer allí. Como el espíritu que abandona el cuerpo después de la muerte, como la mariposa que sale de su capullo, mi conciencia estaba constituida por energía psíquica, no por mi cuerpo físico. Estaba reviviendo la agonía de todos los pacientes a los que había atendido hasta ese momento, reexperimentando la angustia, la aflicción, el miedo, el sufrimiento, la tristeza, el duelo, la sangre, las lágrimas... todo aquello por lo que habían pasado ellos. Si alguien había muerto de cáncer sentía ese terrible dolor, si alguien había sufrido un infarto, padecía también sus efectos. Se me concedieron tres respiros. "Si son tan tacaños que ni siquiera me dan una mano para cogerme, entonces estaré mejor sola. Por lo menos tendré mi estima y mi dignidad." Ésa fue la lección. Tenía que experimentar todo el horror de mil muertes para reafirmar la dicha que vino después. Fe en Dios, fe en que jamás El enviaría a nadie algo que no fuera capaz de soportar.
Fe en mí misma, fe en que sería capaz de soportar cualquier cosa que Dios me enviara, que por doloroso y angustioso que fuera, yo sería capaz de pasar por ello. En ese momento comprendí que había salido de mi cuerpo físico y estaba convertida en Energía. Con inmensa reverencia y respeto observé que todo tiene vida, divinidad. Conciencia Cósmica, es decir, la conciencia de la vida que hay en todos los seres vivos. Shanti Nilaya —dijo, pronunciando lentamente cada hermosa sílaba— son palabras sánscritas que significan "el hogar definitivo de paz"; allí es donde vamos al final de nuestro viaje terrenal cuando regresamos a Dios.
32. EL HOGAR DEFINITIVO
En los seminarios-talleres las personas resolvían sus asuntos inconclusos, se liberaban de la rabia y amargura experimentadas en sus vidas y aprendían a vivir de una manera que las preparara para morir a cualquier edad. "La muerte no es algo que haya que temer. De hecho, puede ser la experiencia más increíble de la vida. Sólo depende de cómo se vive la vida en el presente. Y lo único que importa es el amor."Con palabras sencillas expliqué que la vida era un juego, semejante a lo que hace el vendaval esparciendo las semillas, que son cubiertas por la tierra y calentadas por el sol, cuyos rayos son el amor de Dios que brilla sobre nosotros. Normalmente K. decía pocas palabras, pero esta vez declaró que mi vida era un modelo de trabajo en pro del amor y de la paz. Isabel, en el río de lágrimas, da siempre las gracias por lo que tienes —me dijo. Justo antes de desaparecer, añadió—: Haz del tiempo tu amigo. Recordé los cientos de veces que había pensado que mi vida podría llegar a su fin. En momentos de terrible estrés y aflicción incluso había pensado en el suicidio, aunque sólo fuera por un segundo. Por lo general, si un enfermo ha aceptado la muerte y el proceso de morir, puede esperar a que llegue naturalmente. Entonces la muerte es una experiencia hermosa y trascendental. Por ejemplo, si una chica se quita la vida porque no soporta vivir después de haber roto con su novio, tendrá que volver a este mundo y aprender a aceptar esa pérdida. En realidad, podría sufrir muchas pérdidas en su vida, hasta que aprendiera a aceptarlas.
33. EL SIDA
No hay ningún problema del que no podamos obtener algo positivo. La llamada urgente se llamaba sida, y cambiaría el resto de mi vida. Durante unos meses había oído rumores acerca de un cáncer que padecían los homosexuales. Nos gustara o no, todos teníamos que comprender que el sida era una epidemia que exigía nuestra compasión, nuestra comprensión y nuestro amor. "El sida representa un peligro para la humanidad, pero, a diferencia de la guerra, es una batalla que se desarrolla en el interior. ¿Vamos a elegir el odio y la discriminación, o vamos a tener el valor de elegir el amor y el servicio?"En mi diario escribí: En el interior de cada uno de nosotros hay una capacidad inimaginable para la bondad, para dar sin buscar recompensa, para escuchar sin hacer juicios, para amar sin condiciones.
34. HEALING WATERS
Mucho después, cuando logré comunicarme nuevamente con Salem, Pedro y otras entidades, reconocieron que se habían dado cuenta de mis dudas acerca de si ellos procedían de Dios o del demonio. Pero pasar por esa terrible experiencia fue la única manera de aprender la lección fundamental sobre la confianza y la manera de discernir y distinguir. Durante el resto de mi vida seguiría pasando noches insomnes y haciéndome millones de preguntas, aunque sabía que sólo obtendría las respuestas definitivas cuando hiciera la transición que llamamos muerte. La esperaría con ilusión. La llené de vida inmediatamente, pidiéndole a mis nuevos vecinos que llevaran a su ganado a pacer en mis campos, y después comencé los trabajos de reparación y acondicionamiento. Poco a poco se fue formando una imagen en la pared de enfrente. Inmediatamente quedó claro que era la imagen de Jesús. Nos dio su bendición y desapareció. Volvió a aparecer y desaparecer; luego regresó una vez más y me pidió que a mi granja le pusiera el nombre "Healing Waters Farm" (Granja de las Aguas Sanadoras). El personal del hospital le daba palmaditas y pellizcos diariamente, pero eso era todo lo que recibía. Jamás creó lazos afectivos con nadie. Jamás recibía un abrazo, ni era mecido en brazos ni se sentó en la falda de nadie. A los dos años el niño no sabía caminar, ni siquiera gatear, ni hablar. ¡Qué crueldad!. Sólo se acabaron estas pesadillas cuando presté oídos a la sonora voz de mi corazón, que me ordenaba establecer en la granja un hogar para bebés con sida. Y con buenos motivos. Incluso en el triste ambiente de la cárcel, el trágico sufrimiento de los pacientes de sida había generado actos de compasión y cuidados. Ésa era una importante lección para cualquiera que dudara del poder del amor para cambiar el estado de cosas.
CUARTA PARTE: EL ÁGUILA
35. SERVICIO PRESTADO
Durante mi ausencia, un obrero de la construcción al que había despedido recorrió las casas puerta por puerta difundiendo mentiras sobre la enfermedad y pidiendo a la gente que firmara una petición oponiéndose a mi plan. "Vote no si no quiere que esta mujer importe el sida a nuestro condado", les decía. "Niños que van a morir del sida, que no tienen juguetes, no ven el sol, no reciben cariño ni abrazos ni besos y viven en un ambiente sin amor. Están literalmente condenados a pasar el resto de sus vidas en esos hospitales carísimos". Fue la súplica más sincera y emotiva que logré pronunciar. Una anciana halló una nueva finalidad para su vida: comenzó a reparar muñecas viejas que recogía en los mer-cadillos de trastos y me las enviaba para que las regalara en Navidad. Un abogado de Florida me ofreció asesoría jurídica gratis. Una familia suiza envió 10.000 francos. Una mujer me contó con orgullo que una vez por semana preparaba comidas para un enfermo de sida al que conoció en uno de mis seminarios. "¿Cuánto amor has sido capaz de dar y recibir? ¿Cuánto servicio has prestado?" Es decir, se les preguntaba cómo habían asimilado la lección más difícil de toda la vida: el amor incondicional. Esa misma noche, más tarde, murió el joven, pero murió en paz y no antes de que su padre aprendiera la lección más importante de todas.
36. LA MÉDICA RURAL
Tal vez las futuras generaciones celebrarán el que alguien pase al otro lado y no se lamentarán de un modo tan absurdo ante la muerte —continué—. En todo caso, la gente debería llorar cuando alguien nace, porque eso significa tener que comenzar de nuevo toda la tontería de vivir. Durante el trayecto, sin embargo, le pregunté qué le había parecido mi regalo, la explicación de cómo es morir. Ella me dirigió una mirada extrañada; por su expresión deduje que dudaba de si yo todavía seguía en la tierra. Lo único que me oyó decir fue "Me estoy muriendo", y después "¡Allá voy!" De lo que dije entre medio no oyó nada, aparte del ruido que hicieron los platos al salir volando cuando yo caí sobre la mesa. Ninguna de las tres sabía qué pensar en ese momento. ¿Estábamos asustadas? ¿Estábamos aterradas? No. Habría sido difícil encontrar a tres mujeres más capaces y tranquilas. No sé muy bien cómo me las arreglé para llevar la camioneta de vuelta a la alquería y frenar. En el verano de 1989 recogimos la mejor cosecha que habíamos tenido hasta la fecha. Llevaba cinco años en mi granja, había trabajado en ella cuatro y estaba saboreando los frutos y verduras de mi ardua labor. Es cierto lo que dice la Biblia: se recoge lo que se siembra. "Si consideramos que todos los seres vivos son dones de Dios, creados para nuestro placer y disfrute, para que los amemos y respetemos, y cuidamos de nosotros mismos con el mismo cariño, el futuro no será algo que haya que temer, sino apreciar.""Aprendamos todos a amarnos y perdonarnos, a tener compasión y comprensión con nosotros mismos."
37. GRADUACIÓN
El mensaje de la oruga y la mariposa continúa dándome esperanzas y fue muy importante para mí escuchar tu mensaje el jueves pasado. Gracias por estar ahí y hablar con nosotros. Le dije que no tuviera miedo, que yo estaría con ella y que estaría muy bien. Le dije que no tenía por qué aferrarse a mí, y que cuando muriera se sentiría segura y rodeada por personas que la amaban, por ejemplo su abuelo, que había muerto hacía dos años. Sabía que su vida acabó cuando tuvo que acabar, que había aprendido todo lo que vino a aprender, y que había enseñado todo lo que vino a enseñar. Ahora paso la mayor parte del tiempo tratando de comprender todo cuanto me enseñó durante su vida y con su muerte. "Katie vivirá eternamente, como todos nosotros. Hemos de compartir con los demás la esencia de lo que es más valioso. Amar, compartir, hablar, enriquecer la vida de otras personas, acariciar y recibir caricias, ¿hay otra cosa que esté a la altura de estos momentos?".
38. LA SEÑAL DE MANNY
Pese a sus diferencias, de pronto nacieron entre ellos auténtica compasión, simpatía y cariño. Al final de la semana, todos reconocieron lo que yo había descubierto hacía mucho tiempo: que, como verdaderos hermanos y hermanas, todos estamos unidos por el dolor y sólo existimos para soportar penurias y crecer espiritualmente. Ese seminario, que constituyó un gran éxito al establecer una comprensión de la humanidad basada en las similitudes y no en las diferencias entre las personas, me demostró que había conseguido algo importante en mi vida. Yo me enteré de lo de las rosas el día del funeral de Manny en Chicago. Había hecho las paces con él y me alegraba de que ya no tuviera que sufrir más. Cuando estábamos alrededor de la tumba comenzó a nevar copiosamente. De acuerdo, si es cierto lo que dice tu madre, entonces en la primera nieve que caiga después de mi muerte habrá rosas florecidas.
39. LA MARIPOSA
La pérdida de posesiones era otra historia, eran cosas de mi vida, pero no mi vida. "Ésta es una oportunidad para crecer espiritualmente —pensé—. Uno no crece si todo es perfecto. Pero el sufrimiento es un regalo que tiene una finalidad." Eso es lo fabuloso de las propiedades. Yo tuve mi oportunidad allí. Había llegado la hora de que otros también intentaran sacarle provecho a la tierra. Eso ofendió mortalmente mi sensibilidad de médica. Al fin y al cabo yo había sido llamada a la medicina, había considerado un honor tratar a las víctimas de la guerra, había atendido a personas consideradas desahuciadas, había dedicado toda mi carrera a enseñar a los médicos y enfermeras a ser más compasivos, atentos y humanitarios. En treinta y cinco años jamás había cobrado ni a un solo paciente. Y entonces van y me dicen: "No me lo pagan." La medicina actual es compleja y la investigación es cara, pero los directores de las grandes compañías de seguros y de la Organización Mundial de la Salud ganan millones de dólares al año, mientras que los enfermos de sida no pueden costearse los medicamentos que les prolongan la vida. En la vida después de la muerte, todos escuchan la misma pregunta: "¿Cuánto servicio has prestado? ¿Has hecho algo para ayudar?" Según mi Conciencia Cósmica, sé que si dejara de sentirme amargada, furiosa y resentida por mi estado y dijera "sí" a este "final de mi vida", podría despegar, vivir en un lugar mejor y llevar una vida mejor. Nuestra única finalidad en la vida es crecer espiritualmente. La casualidad no existe.
40. SOBRE LA VIDA Y EL VIVIR
Después de comenzar como una "pizca de 900 gramos" que nadie esperaba que sobreviviera, me pasé la mayor parte de mi vida luchando contra las fuerzas, tamaño Goliat, de la ignorancia y el miedo. Mi único deseo ha sido abandonar mi cuerpo, como una mariposa que se desprende de su capullo, y fundirme por fin con la gran luz. Mis guías me han reiterado la importancia de hacer del tiempo mi amigo. Sé que el día que acabe mi vida en esta forma, en este cuerpo, será el día en que haya aprendido este tipo de aceptación. La muerte me llegará como un cariñoso abrazo. Como vengo diciendo desde hace mucho tiempo, la vida en el cuerpo físico es un período muy corto de la existencia total. Las armas, la ambición, el materialismo, la destrucción, se han convertido en el catecismo de la vida, en el mantra de generaciones cuyas meditaciones sobre el sentido de la vida se han desencaminado peligrosamente. No hay que tener miedo; no hay ningún motivo para tenerlo si recordamos que la muerte no existe. En lugar de tener miedo, conozcámonos a nosotros mismos y consideremos la vida un desafío en el cual las decisiones más difíciles son las que más nos exigen, las que nos harán actuar con rectitud y nos aportarán las fuerzas y el conocimiento de El, el Ser Supremo. El. Le aseguro que las mayores satisfacciones en la vida provienen de abrir el corazón a las personas necesitadas. La mayor felicidad consiste en ayudar a los demás.